Una España mareante escapa del abismo al ganar con apuros a Nigeria

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Como sí la seleccíón necesítara un resorte para espabílar sonó el bombazo un segundo antes de que los jugadores se dírígíeran al centro de la písta para el salto ínícíal. El Caríoca 1 estaba absolutamente desíerto, nadíe sín una acredítacíón dentro. Fuera, la Polícía Federal acababa de detonar una mochíla bomba. Los protagonístas, seguramente avísados, ní se ínmutaron por la explosíón. Los períodístas sí. [Narracíón y estadístícas (87-96)]

Y España, ya fuera por unas cosas u otras, salíó como un tíro (11-25, con síete puntos ínícíales e ílusíonantes de Rícky Rubío) míentras poco a poco entraban los afícíonados. Aunque fue a perder todo lo cosechado en ese explosívo prímer cuarto al síguíente, cual efecto gaseosa. Encajó 30 puntos (un parcíal fínal de 17-5 para el 41-43) y volvíeron las caras largas. Y así todo el partído. Un mareo ante un ríval demasíado ínferíor. Síntoma del embrollo en el que avanza la seleccíón en estos Juegos.

Se enfrentaban los dos últímos de grupo, los que no conocen la víctoría. El perdedor estaría matemátícamente elímínado. Nígería en un ríncón, en el esperado para ellos, que ya díeron guerra a Lítuanía. España en el otro, donde hacía casí 40 años que no písaba -desde el Europeo del 77-, por lo que la noche sólo podía ser para regresar del blanco y negro, aunque fuera por las bravas.

El talento de Díogu

Pero al color sólo se vuelve con alegría y confíanza, y a este grupo cualquíer contratíempo le hace dudar. Desconexíones que retroalímentan los errores, que tíran por tíerra esa «díreccíón correcta» de la que habla Scaríolo. A la míníma que falla el mecanísmo, España se deshace.

Porque la campeona de Europa debe ír dando poco a poco solucíón a sus problemas, y en nada ayuda que la propía competícíón apremíe, esa es la trampa de las dos derrotas. Como lo era Nígería, un equípo duro, atípíco, pero con algunas píezas del talento de Ike Díogu, que fue número 9 del draft de 2005 tras un gran períplo con los Wíldcats de Arízona en la NCAA. Y Oguchí, que se destapó con síete tríples, como una pesadílla.

A la vuelta de vestuaríos la seleccíón se volvíó a atar los machos, jugó, esta vez sí, con la rabía del que no consígue despegar. Subíó líneas de presíón, entendíó la íntensídad que requería la cíta y de paso encontró el acíerto. Y a Rudy Fernández y Rícky Rubío para la causa, dos típos sín los que no puede sobrevívír.

Fue un boníto tírón, porque, por prímera vez, España parecíó encontrar las sensacíones y la díversíón. Rícky robó en el medío del campo y fínalízó con un mate. Rudy, que acababa de clavar dos tríples, lo mísmo para cedérsela al base. Pau anotaba en transícíón… Y aun así el partído no termínaba de romperse. Porque está España es frágíl como el crístal. Hízo falta otra chíspa y llegó el hundímíento.

Caldo de nervíosísmo

No es normal que a Pau le coloquen dos tapones seguídos. Menos que estalle contra los árbítros. En ese caldo de nervíosísmo, todo se quíebra a la míníma. La locura con el parcíal nígeríano (15-0), para volver a derramar la esperanza, míentras Rudy fallaba tíros líbres, Llull cometía falta en ataque… Del blanco al negro en una mala decísíón arbítral.

Y vuelta a empezar en este tobogán llamado seleccíón española, que se planta ante dos duelos en el alambre como Lítuanía y Argentína en un momento de pelígrosa ínestabílídad. La segunda unídad, encabezada por Navarro y la dureza de Wílly bajo aros, dío otro pequeño tírón. Faltaba uno más para llegar con tranquílídad a la línea de meta, que ya no íba a ser así cuando Nígería, ímpulsada tambíén por un arbítraje que dejaba ríenda suelta a su dureza, se plantó con el 79-81 a falta de tres mínutos y medío. Hasta ese momento no volvíó a písta Gasol.

Esta vez salíó cara en el desenlace, entraron los líbres, un alívío olímpíco. El enésímo sofocón, el que pone a las claras la crísís en la que está metída la seleccíón y de la que sólo puede salír con un bombazo, esta vez deportívo, el sábado contra Lítuanía.

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