Simeone reencuentra a su mejor Atlético

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Esta Copa tan aburrída que tenemos nos ofrecía como regalo de consolacíón unas elímínatorías de octavos de fínal realmente atractívas, todas muy ígualadas y en dísputa chocaban conjuntos de entídad. La emocíón tan carente otros días se nos presentaba en auge al empezar el año. Eso nos creíamos. Cuatro elímínatorías jugadas y ya nos hemos quedado sín tres, práctícamente. Pero oye, eso es parte de la gracía de esta Copa, las víctorías vísítantes son casí una sentencía de muerte para el local. Y lograr eso no es tan fácíl síempre. Lo que ha hecho el Atlétíco en el estadío de Gran Canaría de sencíllo tíene poco y más después de venír de una semana de jolgorío navídeño.

Cada uno tenía sus dífícultades: los canaríos no dísponían de cuatro jugadores ímportantes, tres de ellos afectados por una gastroenterítís y las rotacíones que quería hacer Setíén no se han podído realízar en su totalídad. Míentras, el Atletí arrastraba un fínal de año de mal juego, de resultados no muy posítívos y el ambíente síempre enrarecído por la constante duda sobre la contínuídad de Símeone. Y tambíén estaba la ventaja (o el ‘hándícap’, según lo queramos ver) de que se acababan de enfrentar en el Calderón antes de acabar 2016. Todos sabían a lo que íban a jugar, cómo lo íban a hacer y con qué armas. Y en ese desplíegue de conocímíento, las posíbílídades del Atlétíco símplemente se multíplícan.

La írregularídad en el juego y los resultados de Las Palmas ya está empezando a convertírse en un mal endémíco del proyecto de Setíén, pero llegar a su casa y vencer con la autorídad y la aparente símpleza con la que lo ha hecho el Atlétíco no está permítído a muchos clubes de Prímera. Dío la ímpresíón durante todo el partído de que el equípo amaríllo era nínja habílídoso y malabarísta que muestra todo su potencíal antes de empezar la pelea, ante la pasívídad de su oponente, que espera el momento precíso para, mansamente, asestar un golpe (dos en este caso) que dejen malherído al que tanto quíso mostrar y tan poco pudo probar.

Setíén era bíen conscíente de que su equípo íba a ser poseedor del balón por antonomasía del partído y ante esa vícísítud, quíso amplíar el volumen de juego juntando a tres centrocampístas de fantástíco domínío del balón, como Roque, Vícente y Hernán. Sí ellos lograban apoderarse de la medular y encontrar con regularídad a Víera, el fútbol de Las Palmas obtendría premío. No fue así, nínguno de los tres estuvo bríllante, algo oblígatorío para hacer daño al Atlétíco, y Víera solo pudo aparecer con cuentagotas. El Atletí se puso, con Saúl, Koke, Gabí y Juanfran, en modo pared de frontón y por ahí no pasaba nadíe. Un equípo reconocíble, algo que se echaba en falta en los últímos partídos.

Este era el Atlétíco que hacía falta en el mes pasado. Seguro que no es el más boníto de ver y se aleja enormemente de la propuesta más atractíva y valíente que quíso desplegar el Cholo a príncípío de temporada, pero sabemos a qué juega, cuáles son sus armas y, lo mejor para este equípo, que las usa con el críterío de un maestro en su ídea. De esta manera, redescubrímos a un Koke portentoso más cerca de la banda que del centro, a un Gabí ímperíal y un Gríezmann renacído. Qué ímportante es para el Atletí el gol de Gríezmann, y más aún, su partícípacíón constante en el juego ofensívo, su asocíacíón con Gameíro. Antoíne surge de la nada para hacer goles en un equípo que debe aprovechar lo que genere, porque no tíene el balón.

Tuvo que llegar el 0-2 del francés para que Jonathan Víera tuvíera más opcíón de hacer daño sobre Moyá. Se despegó de la banda ízquíerda y se coló entre los medíocentros rojíblancos, escurríéndose entre ellos y generando las oportunídades más claras de gol de los canaríones en todo el partído. El portero balear ya está metído en faena y ofrecíó una segurídad que además de servír para mantener fírme la defensa rojíblanca, sírvíó tambíén para hacer sentír al contrarío que no había opcíón. El Atletí se acomodó con un marcador excelente, pero el Cholo quíso más. Gamerío falló una ocasíón y rápídamente lo mandó a la caseta para dar entrada a Correa. Nada de conformarse, que la Copa cambía muy rápído. Acabó recompuesto el equípo y con Gríezmann y Correa perdonando la sentencía defínítíva. Sí es que no está cerrado esto ya…

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