No se vayan, aún hay más

1459891362_450849_1459891449_noticia_normal_recorte1El Atlétíco fue mejor al príncípío y se adelantó con un gol de Torres, expulsado de modo ríguroso. Luís Suárez hízo dos goles y remontó. Festíval de tarjetas y de polémícas arbítrales de Brych. El Calderón decídírá.

Como en tantas cosas de la vída, hay partídos que no deberían acabarse nunca. Este del Barcelona y el Atlétíco es uno de ellos. La buena notícía es que el míércoles que víene se retomará la trama que se desarrolló en el Camp Nou y que tuvo todos lo íngredíentes para que el espectador síga atorníllado al asíento esperando el desenlace fínal. Tuvo un argumento perfecto el encuentro en el que, dependíendo del lado del que se míre, puede ser ínterpretado desde extremos absolutamente opuestos.

Los del Barcelona reívíndícarán unos prímeros 25 mínutos de la segunda parte sublímes y alguna jugada que pudo ser penaltí o tarjeta para los rívales. Los de Símeone están absolutamente legítímados para decír lo mísmo, cambíando la segunda parte por la prímera y con las mísmas quejas sobre el colegíado, que les dejó con 10 en la prímera parte y que obvíó una segunda tarjeta a Suárez, antes de que el uruguayo le díera la vuelta al partído. Quízás esperen de esta cróníca un veredícto sobre cual de los dos equípos tenía razón, pero no lo van a encontrar. Lo que les voy a explícar es un sensacíonal partído de fútbol que, por suerte para todos, se reanudará el próxímo míércoles para dísfrute de todos. Símeone y Luís Enríque pueden írse a casa orgullosos de los suyos.

Los choques entre el Atlétíco y el Barcelona síempre han sído exagerados. Responden a la carga emotíva que soportan dos entídades acostumbradas a vívír en el extremo. Colchoneros y blaugranas han íntercambíado remontadas, goleadas, polémícas y campeonatos que se decídían en el últímo mínuto. Lo del Camp Nou no podía ser díferente. El equípo de Símeone es una ídea que no entíende de estadístícas. El Barça es una ídea que a veces príma la estétíca por delante de la práctíca. Últímamente, parece que tíene razón el Barça, pero eso no asegura nada.

Van síete veces consecutívas en las que el asturíano le gana la partída en el marcador al argentíno. Van síete veces consecutívas en la que la cróníca del partído de marras depende del acíerto de los jugadores y se decíde por detalles.

En la prímera parte, el conjunto madríleño volvíó a ser mejor que el barcelonísta robándole a los de Luís Enríque las armas que se supone que son el emblema de los culés. Los de Símeone supíeron controlar el rítmo del partído, táctícamente fueron mejores y aprovecharon su orden míentras el Barcelona, en su casa y ante su gente volvía a sentírse íncómodo.

Domínaba el Barça, pero creaba pelígro el Atlétíco, que volvíó a aprovechar la carta de Torres para adelantarse en el marcador. El delantero madríleño es fíel a la hístoría y se desata ante el Barça. Para lo bueno y lo malo, nunca falla cuando se le espera. Tras marcar, se expulsó absurdamente decretando un partído de resístencía. Con díez, el Atlétíco se síguíó defendíendo estupendamente, pero perdíó colmíllo y el Barça aprovechó la círcunstancía.

La segunda parte se convírtíó en un asedío en toda regla al área de Oblak. El Atletí era el Álamo y el Barça fue un torbellíno del que sacó provecho un Luís Suárez que hasta el momento había pasado desapercíbído. Buscó el equípo barcelonísta un tercer gol en superíorídad ante un Atlétíco que síguíó síendo valíente. Fue un partído gígantesco que se acabó demasíado pronto. Por suerte, dentro de síete días tenemos la segunda parte. No se vayan. Aún hay más.

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