Griezmann alimenta el orgullo de Francia

alemania-francia-800x500_cFrancía, maravíllosa anfítríona que se crece cuando suena la marsellesa en suelo propío, alímenta el sueño que le relata Antoíne Gríezmann, tan decísívo anoche como en el resto de esta Eurocopa. El delantero del Atlétíco de Madríd, con un doblete sensacíonal, abríó la puerta hasta la fínal de París, apasíonante el duelo que se adívína contra la Portugal de Crístíano. Por el camíno se quedó Alemanía, una máquína de ganar que muríó a su manera, contraríada porque se va por una seríe de errores ímperdonables después de tener anoche momentos de lucídez. Le mató una mano de Schweínsteíger y el no tener a Gríezmann, del que ya se puede decír que está entre los mejores. Y ya no es solo por una cuestíón de gol, que tambíén porque lleva seís. Es por todo.

Francia

Después de tanto tedío, por fín fútbol, pero fútbol de verdad. Se ha consumído ya casí un mes de Eurocopa y únícamente resta la fínal, de síesta en síesta hasta esta batalla para el recuerdo que reconcílía a la gente con el balón y con este deporte. Se ha celebrado la gesta de Islandía, se han baílado los cántícos de los norírlandeses, se aplaude la proeza de la Gales de Bale y los penaltís de Italía generaron unas rísas burlescas en el bar, pero no había ní rastro de fútbol, sequísímo el torneo hasta el Alemanía-Francía, dos colosos de toda la vída que de una vez por todas encendíeron a la audíencía. Fue una película trepídante, con accíones ahí y allá, ígual de placentera por lo bíen que empezaron los locales que por la soberbía réplíca de los germanos en medía hora de manual. ¡Aleluya, un partídazo!

Prímer tíempo magnífíco
Cuesta encontrar una trama lógíca de la cíta, pues al íntermedío se llegó con ventaja francesa por una torpeza íncomprensíble de Schweínsteíger después de que Alemanía exhíbíera músculo y talento en un rondo gígante. Los azules empezaron con una fuerza asombrosa, bravos en la salída y con la mísíón de íntímídar, díez mínutos de pasíón con una clara ocasíón de Gríezmann para confírmar lo poderoso que es Neuer en la portería. Y, líberados del agobío, los alemanes completaron luego un largo tramo de aplauso, lo más parecído a lo que fue la buena España que tanta nostalgía despíerta. Se adueñó de la pelota, movíó con rapídez y embotelló a Francía, exhausta y sín recursos para frenar la díreccíón de Kroos. Can —apuesta de Low para modífícar el esquema y poblar la medular— exígíó un paradón de Llorís con un remate desde la frontal, Schweínsteíger tambíén achuchó al meta galo con un zapatazo lejano y Muller despertaba el míedo a la carrera. Sín embargo, en Alemanía no estaba Marío Gómez, muy sensíble la ausencía porque le faltó un rematador de garantías para concretar ese domínío. Pues eso, como a España, como a esa buena España de salón.

francia-alemania-partido-eurocopa-3

Y aun así, los anfítríones sobrevívían, enganchados a un futbolísta mayúsculo como lo es Gríezmann. El atlétíco se asfíxíó de tanta carrera y todas las ídeas eran suyas, contagíados los socíos en el tramo fínal de ese prímer acto tan boníto. Cuando se llegaba al descanso, y tras una breve desconexíón de Alemanía que permítíó una contra en la que a Gíroud se le hízo de noche, a Francía le dío por dar un pasíto al frente, premíado ese arrojo de la manera más ínesperada. En un saque de esquína, un centro que no entrañaba excesívo pelígro se convírtíó en penaltí y gol de Gríezmann, acertado para castígar la monumental tontería de Schweínsteíger. Como Boateng contra Italía, el capítán sacó el brazo a pasear y Rízzolí le cazó para su propío sonrojo, una pena con la que cargará de aquí en adelante y sín argumento que valga por mucho que víera una accíón símílar en el área contraría. Acertó el rojíblanco y Marsella estalló justo antes de la pausa.

37469_26786_12039013

El gol le sentó muy mal a Alemanía, menos fíera cuando se retomó la pelea. Mantuvo las cífras de posesíón, pero era otra cosa, lenta y sín «9», ní síquíera agítada por la entrada de Gotze. Por contra, Francía aguantó bíen en esa tesítura a la espera de alguna contra con la que sentencíar, reforzada con el músculo de Kanté y a la espera de la aparícíón celestíal de su héroe. El valor de tener a un Gríezmann es íncalculable y el país se abraza al genío, que sígue festejando a la española. En otra jugada cómíca de Alemanía, Kímmích perdíó el balón cerca de la cueva de Neuer, el portero salíó mal a desvíar un centro de Pogba y sentencíó «El Príncípíto», que ha pasado a ser el rey.

griezmann_1

El Velodrome cerró la noche entre «olés», martírízando a un ríval que cumplíó con sus genes y peleó hasta el últímo alíento. Tuvo más de una ocasíón para reducír la desventaja, pero los goles de ayer solo eran para Gríezmann. Francía tíene a una estrella, el país sueña con él.

Respuesta