Djokovic reconquista Londres

Djokovic reconquista Londres

Novak Djokovic se proclamó campeón de Wimbledon después de vencer en cinco mangas en la final a Roger Federer. Se trata el título número 45 del serbio, el séptimo Grand Slam y la segunda vez que se corona en Wimbledon. Una victoria que tiene como premio añadido retornar al número uno del mundo 628 días después.
Dicen los protagonistas que no existe otro lugar tan mágico en el circuito como La Catedral del tenis, escenario de grandes batallas y momentos épicos. Lo peculiar de la superficie (hierba), el color de las vestimentas (blanco) y la magnitud del evento (Grand Slam) hacen que cada final de Wimbledon sea uno de los momentos más esperados cada año en Londres. La capital inglesa se vistió de gala para presenciar la coronación por segunda vez de Novak Djokovic después de vencer en la final a Roger Federer por un marcador de 6-7(7), 6-4, 7-6(4), 5-7 y 6-4.
Los dos jugadores se conocen tanto que saltaron al tapete sin miedo a meter una marcha de más desde el primer intercambio. Djokovic optó por repartir golpes desde el fondo de pista, Federer por ganar terreno y definir en la cinta. Los primeros juegos se consumieron rápidamente, como si ambos supieran que los pequeños detalles hacen más daño cuando no tienen margen de reacción. Pasado el ecuador de la manga el tiempo quiso detenerse para saborear cada raquetazo. Globos, pasantes, paralelos y liftados que hicieron las delicias del respetable, que acogió de buen grado el desenlace en el tie-break. En la muerte súbita fue Roger quien primero tomó ventaja (3-0) antes de que Nole diera la vuelta a la tortilla. El balcánico llegó a sacar (6-5) y restar (7-6) para cerrar el set, pero fue el helvético quien llevó la primera pica a su nómina antes de llegar a la hora de acción.
El segundo acto dibujó un panorama completamente diferente. Primero porque hubo más opciones al resto, siendo Djokovic quien avisara en el juego inicial y firmara el primer break del partido dos juegos después. Segundo porque un resbalón en el fondo de pista le costó al serbio tener que ser atendido en la silla por parte del fisioterapeuta de la ATP de una torcedura de su tobillo izquierdo. Y tercero porque Djokovic superó el mal del duende que cuentan los maestros que encogen el brazo del tenista a la hora de cerrar el partido; superó una bola de break (30-40) en el décimo juego e igualó la contienda. El partido volvía a empezar.
Equilibrada la balanza, fue como resetear el duelo. Federer haciendo suya la red, Djokovic intentando buscar huecos en el muro suizo y los juegos que se consumían entre aplauso y aplauso. El serbio tuvo su opción en un curioso undécimo juego en el que el ‘Ojo de halcón’ privó a Roger de cerrar el juego con un saque directo y en el que Nole tuvo dos bolas para firmar un break que acabó por ser un mero espejismo. El set estaba predestinado para decidirse en el tie-break. En esta ocasión fue el de Belgrado quien mejor gestionó los tiempos (2-4, 3-5) para acabar volteando el marcador.
Cuestión de detalles
El cuarto set del partido fue un reflejo de lo que ha sucedido con Federer en los últimos años. Tantas veces hubo gente que le dio por enterrado, tantas veces que el suizo se levantó con más fuerzas. El de Basilea nadó a contracorriente en todo momento (1-3, 2-5) pero se agarró al partido como a un clavo ardiendo quizá sabiendo en sus adentros que podía tratarse de una de las últimas ocasiones en las que pudiera ganar un ‘grande’. El suizo salvó una bola de partido en el décimo juego (30-40) con un saque directo, rompió el servicio del serbio y forzó el quinto set tras firmar cinco juegos de manera consecutiva.
Todo o nada. Cara o cruz. Y sin tie-break en perspectiva… Entre tanta acción nuevo requerimiento médico de Djokovic para tratarse, en esta ocasión, un problema en su rodilla derecha. Aunque a estas alturas la partida de ajedrez se disputaba sin peones que defender al ejército. Federer enseñó las garras en el séptimo juego donde dejó escapar una bola de break (30-40) pero tuvo que tirar de coraza para salvar tres en el juego siguiente (15-40 incluido). No pudo evitar sin embargo, que Nole pusiera el broche poco después. Brazos al cielo de Londres y ovación del respetable que, aún animando a su rival todo el tiempo, reconoció el esfuerzo del serbio para sumar otro cetro a su colección.
La victoria en Wimbledon supone para Djokovic un balón de oxígeno en sus aspiraciones: cierra la herida de la final perdida en Roland Garros, reconquista Londres tres años después de su primera victoria, suma el séptimo Grand Slam a su palmarés y retorna al número uno del mundo.
Leer más: Wimbledon 2014: Novak Djokovic conquista su segundo Wimbledon tras superar en la final a Roger Federer –

 

Source:MARCA.com

Respuesta