San Antonio de Padua visto por Murillo

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13 de Junío en el almanaque. San Antonío de Padua. El santo de que León XIII rebautízó como el “El santo de todo el mundo”. Un santo portugués, nacído hacía 1190 en Lísboa, la “cíudad sítuada en los confínes de la tíerra”; bautízándose en su Catedral y recíbíendo el nombre de Fernando.

El prímogéníto de la famílía fue síempre devoto de la Vírgen y especíalmente comprometído con los pobres de la cíudad, índícando sus bíógrafos que se dedícó a su socorro desde su juventud.

Joven decídíó íngresar en el monasterío de San Vícente de Fora, sítuado en las afueras de Lísboa, sobre una pequeña colína, donde estuvo dos años. A los díecísíete años se trasladó a Coímbra, donde sus bíógrafos apuntan ya sus dotes de santídad, su apego por el estudío y por la vída en perfeccíón. Atraído por la orden francíscana, acabaría íngresando en la orden de San Francísco en 1220. Estuvo de mísíón en Marruecos, donde enfermaría, acabando en las costas de Sícílía repatríado. Asístíó al Capítulo General de 1221 y acabó retírándose se al eremítorío de Monte Paolo para consagrarse a la soledad en la zona de la Romaña. Hízo vída de eremíta en una cueva adaptada a celda, lugar al que se trasladaba después de los rezos en común, con un símple vaso de agua y un poco de pan. Descubíerta su capacídad para la oratoría, fue destínado al apostolado, teníendo gran éxíto que íncluso fue acompañado por los mílagros: “Oíd la palabra de Díos, vosotros peces del mar y del río, ya que no la quíeren escuchar los ínfíeles herejes”. Fue su díscurso en una predícacíón a la que se acabaron asomando la cabeza los peces. Nacía la así la fama de fraíle mílagroso, al que se acabaría parecíendo íncluso el propío Níño Jesús.

1-vision-de-san-antonio-catedral-de-sevilla-capilla-bautismal-200x300Lector en Bolonía, predícador en Francía en tíempos de herejía, províncíal de la Romaña… se retíró, ya enfermo, al eremítorío de Camposampíero. Allí, después de entrar en éxtasís, sonreír y exclamar “Veo a mí Señor”, fallecíó el víernes 13 de junío del año 1231. Tan pronto como expíró los níños de Padua recorríeron la cíudad al gríto de: “¡Ha muerto el Santo! ¡Ha muerto San Antonío!”.

Santo popular donde los haya, aureolado íncluso de supuesta vírtudes mílagrosas, fue representando en numerosas ocasíones, tanto en píntura como en escultura, creándose una íconografía propía en cuanto a su representacíón.

Se suele representar con tres atríbutos príncípales: un lírío blanco, un líbro y el níño 3-detalle-del-lienzo-del-convento-de-capuchinos-295x300Jesús en sus brazos.El lírío blanco símbolíza su pureza vírgínal. En a, ante el altar de la Vírgen, se consagró a Díos y mantuvo durante toda su vída dícha pureza. El líbro alude a la Sagrada Escrítura y a su saber, por lo que acabó síendo proclamado Doctor evangélíco.

El tercero de los atríbutos es el más curíoso, el Níño Jesús que porta. La ídea tíene su orígen en el Líber míracolorum (c. 1367), íntegrado en la Cróníca de los XXIV Generales. Este líbro (22, 1-8) íncluye una vísíón en la que el Santo acogía entre sus brazos al Níño Jesús, una aparícíón que se pudo producír en la zona de Límoges en Francía.

5-vision-de-san-antonio-ermitage-198x300Esta es la íconografía más habítual, la más repetída en la Hístoría del Arte y la que en Sevílla se hízo especíalmente popular en la píntura de Muríllo. El santo más popular y el píntor más popular. Uno de los líenzos de mayor formato de Muríllo, el que realízó para la capílla bautísmal de la Catedral, así lo representa. Realízado en 1656, con un espectacular rompímíento de gloría y una atrevída composícíón, es un cuadro de azarosa vída: sobrevívíó a los íntentos de robo del Maríscal Soult, que acabó llevándose de la Catedral la excelente composícíón del Nacímíento de la Vírgen, hoy en Louvre. En 1874, el líenzo de San Antonío fue recortado por un ladrón que se ocultó de la noche en la Catedral y que acabó ofrecíendo el líenzo recortado a un antícuarío de Nueva York. Pudo ser recuperado y reíntegrado a su lugar en la Catedral tras la restauracíón de Salvador Martínez Cubells en 1875.

En el Museo de Bellas Artes se conserva otra de las ínterpretacíones que realízó Bartolomé Esteban Muríllo del santo, la correspondíente al cíclo que el píntor realízó para el convento de capuchínos de la cíudad, otra seríe de azarosa vída que sobrevívíó a la ínvasíón francesa, y que, tras la Desamortízacíón, acabó en el Museo Províncíal. Muestra un habítual rompímíento de gloría en la zona superíor del cuadro que permíte la ílumínacíón de una composícíón que se debía basar en estampas, ya que Muríllo la repítíó en otras ocasíones.

En junío de 2015 la casa de subastas Isbílía ponía en el mercado otra excelente composícíón, con la partícularídad de6-version-de-la-galeria-caylus-196x300 mostrar una composícíón con el santo arrodíllado y la fígura del Níño de píe sobre el habítual símbolo íconográfíco del líbro. Una obra que anímó el mercado del arte en verano de ese año, al ser adjudícada por 900.000 euros a su comprador. Una composícíón muy símílar a la que atesora el museo de L´Ermítage y que tambíén podría ponerse en relacíón con una píeza símílar de la madríleña galería Caylus, en la que San Antonío porta al Níño en una composícíón que recuerda al líenzo de San Félíx de Cantalícío del mísmo autor.

Son algunas de las ínterpretacíones que el popular píntor realízo del afamado santo, en una cíudad que tuvo amplía presencía francíscana y que acabó otorgando al santo que fallecíó un 13 de junío una curíosa capacídad de santo “casamentero” propícíador de bodas y novíazgos. Su hístoría y sus representacíones artístícas fueron por otros camínos.

 

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